¿Por qué NO compro galletas?

galletas para niños - galletas con chocolate

 

Muchas veces me escriben para preguntarme si conozco algunas galletas recomendables para los peques. A día de hoy, mi respuesta es: NINGUNA. O al menos yo no la conozco.

Hace unos años escribí un post en el blog titulado “Por qué NO compro galletas para bebés”. Este post es uno de los más visitados, y en él explicaba el por qué rechazaba (y rechazo) las galletas especiales para bebés. 

Pero creo que es hora de hacer una actualización, porque hace ya mucho tiempo que en casa no compro galletas, de ningún tipo. No recuerdo la última vez, pero diría que desde que nació la pequeña, hace más de año y medio, no las compro. 

Mis motivos para no comprar galletas

Antes de tomar esa decisión, me plantaba delante del estante de las galletas y revisaba etiquetas intentando encontrar alguna decente. Ya no me preocupo ni pierdo el tiempo buscando una galleta “apta”. Y os cuento el por qué:

  • Primero, porque pienso que no es  necesario ni imprescindible que un bebé o niño coma galletas. A veces somos nosotros mismos los que creamos “necesidades” a los más peques, porque ellos, si no lo conocen, no lo echan de menos.
  • Segundo, porque encontrar una galleta decente en cualquier supermercado es casi como encontrar un unicornio rosa.
  • Tercero, porque ya bastante acceso tienen a este tipo de cosas fuera (léase, por ejemplo, en casa de los abuelos) como para tenerlo nosotros en casa también.
  • Cuarto, porque no aportan prácticamente nada nutricionalmente hablando. Suelen estar hechas con harinas y aceites refinados, azúcar… Prefiero que lo que coman a diario sean cosas más nutritivas. La idea de merienda y desayuno no debería estar limitada a la leche con galletas, aunque en los anuncios de la tele nos intenten vender lo contrario.
  • Quinto. Si saben que las hay en casa, las piden. A todas horas. Esto lo digo por experiencia, y por lo que veo cuando los peques llegan a casa de los abuelos. Algo que intento poner en práctica es que si hay algo que no quiero que comamos de forma habitual, no lo tengo en la despensa.
  • Sexto. Las que no llevan azúcar, llevan edulcorantes. Hace unos años, como os contaba en el post que enlacé al principio, opté por comprarlas con edulcorantes. Pero luego he ido teniendo más información y resulta que éstos tampoco son muy recomendados porque alteran nuestra flora intestinal. Si queréis leer un poco más, os recomiendo este artículo de Dietética Sin Patrocinadores.

¿Y entonces qué le doy para merendar a mi peque?

Creedme, no se acaba el mundo 🙂 Os dejo algunas ideas, ordenadas de menor a mayor tiempo de preparación. Sé que muchas veces el tiempo en el día a día parece que nos falta, pero al final todo es cuestión de prioridades y a qué dedicamos el poco tiempo que tenemos.

  • Fruta. Es la merienda perfecta, en casa y para llevar. Mejor si es de temporada. Sobre todo si vamos justos de tiempo y no podemos preparar mucho. No tardo nada en coger un plátano del frutero, o meter unas uvas o unos arándanos en un tupper para ir al parque.
  • Verdura. ¿Por qué no? Unos palitos de zanahoria, o unos tomates cherry, si le gustan a tu peque.
  • Tortitas de herbolario, de espelta por ejemplo. Evitando las de arroz, que por el arsénico no están recomendadas para bebés.
  • Yogurt natural sin azúcar, o leche con un poco de cacao puro en polvo, si es mayor de un año. Yo suelo ofrecerles el yogurt con algunas pasitas o algo de fruta. Las pasas así enteras mejor dejarlas para cuando puedan masticarlas bien.
  • Copos de cereales sin azúcares añadidos. Los hay de maíz, espelta inflada… en los supermercados es difícil encontrarlos (aunque cada vez se ven más), pero en los herbolarios tenéis varias opciones.
  • Unas gachas de avena. Aquí tenéis la receta de gachas de avena.
  • Un bocadillo de pan integral, con aguacate, con queso, hummus… Os dejo también esta receta de crema de avellanas con cacao sin azúcar.
  • Unas tortitas caseras. Podéis hacer una buena tanda de tortitas de avena por ejemplo, en un ratito que estéis libres, y guardarlas en la nevera para toda la semana. Bien tapadas en un tupper aguantan perfectamente. Os dejo una receta de tortitas de avena.

¿Significa esto que mis hijos no comen galletas?

No, claro que las comen. Y más a menudo de lo que me gustaría a mí. Imaginaros si las tuviera en casa también… Igual que también comen chuches, chocolate, etc., pero intento que sea de forma puntual, no un hábito.

¿Me considero yo mejor o peor madre por no comprar galletas?

Pues no. Esto no es una competición.

¿Y considero yo peor o mejor a una madre que sí las compra? Pues tampoco.

Es simplemente una elección mía, según las razones que os he contado. Esto lo digo porque últimamente estoy viendo mucho que se “ataca” a los padres que intentan no ofrecer nada de esto a sus peques. Frases como “ya están las supermadres…”, “están obsesionadas…”, “pobres niños…”, “se creen las mejores por no darles tal o cual…”. Y no. Igual que tampoco me parecen bien los ataques al contrario.

Cada uno le da a sus hijos lo que mejor les parece.

Ante todo: RESPETO. 

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