Cuando el colegio obliga a comer galletas

 

Escuelas que reparten galletas a diario en las aulas a nuestros hijos, como única opción. Escuelas en las que en vez de fomentar entre los más pequeños una alimentación saludable, priorizando el consumo de frutas y verduras, optan por darles algo que no les aporta nada. Escuelas en las que los padres no pueden mandarle el almuerzo (merienda de media mañana) a sus peques, porque el colegio/profesores/dirección acuerda darle a todos los niños, todos los días, o casi todos, galletas. Porque es más rápido y fácil.

Parece mentira, pero no lo es. Esto está pasando a día de hoy en muchos colegios y escuelas infantiles en España. Me consta porque varias madres me han escrito para contármelo. E igual que me han escrito madres, me han escrito maestras, algunas corroborándolo y otras espantadas y rechazando este tipo de decisiones unilaterales por parte de las escuelas.

En un país en el que la tasa de obesidad infantil es de las más altas de Europa. Casi 1 de cada 4 menores de edad en España tiene sobrepeso, ¿Creéis que ese tipo de medidas en los colegios ayuda a mejorar estos datos? Yo tengo clarísimo que no.

¿Por qué no es una buena idea que los colegios den a diario galletas a los niños?

Entiendo que todos sabemos que unas galletas no son precisamente lo mejor que se puedan llevar los más pequeños a la boca, y menos a diario. Harinas refinadas, azúcar en grandes cantidades (o edulcorantes), aceites refinados…

Pero es que además, por si no fuera motivo suficiente, en los colegios y escuelas infantiles se deberían preocupar también porque los niños puedan tener una alimentación saludable, y promoverla. En casa, los padres somos su ejemplo. Y en la escuela lo son sus maestr@s y profesor@s, y deberíamos remar todos en la misma dirección.

Quizás estos centros desconocen que la Unión Europea promueve un Programa Escolar de Consumo de Frutas, Hortalizas y Leche en las Escuelas, al que las Comunidades Autónomas pueden adherirse. Este programa ofrece ayudas para fomentar el consumo de frutas y hortalizas en los centros educativos. Ya lo hacen por ejemplo en La Comunidad Valenciana y en Aragón. ¡Para un colegio debería ser un orgullo poder exhibir este cartel!

 

Algunas recomendaciones de la OMS y profesionales de la salud.

En este documento, la Organización Mundial de la Salud se reúnen una serie de recomendaciones sobre la promoción y publicidad de alimentos y bebidas dirigidas a niños, pero aporta datos que vienen muy al caso. Os recomiendo leerlo entero, pero a continuación os cito algunos párrafos:

“El sobrepeso y la obesidad son hoy el quinto riesgo de mortalidad a nivel mundial. Se estima que en 2010 hay más de 42 millones de menores de cinco años obesos o con sobrepeso, de los cuales casi 35 millones viven en países en desarrollo. El sobrepeso en la infancia y la adolescencia se asocia no solo a un mayor riesgo de obesidad y ENT (Enfermedades No Transmisibles) en la vida adulta, sino también a varios problemas de salud inmediatos, como la hipertensión y la resistencia a la insulina.”

“El régimen alimentario malsano es un factor de riesgo de enfermedades no transmisibles; empieza a actuar en la niñez y va aumentando a lo largo de la vida. Para reducir el riesgo futuro de dichas enfermedades, los niños deberían mantener un peso saludable y consumir alimentos con poco contenido de grasas saturadas, ácidos grasos de tipo trans, azúcares libres o sal.

Las escuelas, las guarderías y otros establecimientos educativos son instituciones privilegiadas que actúan in loco parentis y nada de lo que ocurra en ellas debe perjudicar el bienestar de los niños. Por lo tanto, el bienestar nutricional de los niños en las escuelas debe tener una importancia capital y sentar los cimientos para el bienestar de los menores en esta edad formativa. Ello también es congruente con la recomendación formulada en la Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud por la que se insta a los gobiernos a adoptar políticas que apoyen un régimen alimentario saludable en las escuelas.”

En ese documento al que hacen referencia, la OMS también dice:

Las políticas y los programas escolares deben apoyar la alimentación sana y la actividad física. En todos los países la escuela influye en la vida de la mayor parte de los niños. Para proteger su salud debe suministrar información sanitaria, mejorar la educación básica en materia de salud y promover una alimentación sana, así como la actividad física y otros comportamientos saludables. Se alienta a las escuelas a que impartan educación física todos los días, para lo cual deben tener las instalaciones y el equipo adecuados. Se alienta a los gobiernos a que adopten políticas que favorezcan una alimentación saludable en las escuelas y limiten la disponibilidad de productos con alto contenido de sal, azúcar y grasas.”:

Y también dicen que:

Junto con los padres y otras autoridades responsables, las escuelas deben estudiar la posibilidad de firmar contratos con productores locales para los almuerzos escolares a fin de crear un mercado local de alimentos saludables.

Tenéis más información sobre por qué no son sanas las galletas en estos artículos:

“La galleta María es tan bollería como el croissant”, del nutricionista Julio Basulto.
“La bollería industrial se disfraza de galleta infantil”, de la nutricionista Laura Saavedra.
“Cinco alimentos que parecen saludables, pero no. Volumen 1”, de Marta Serra, dietista.

¿Cuáles son los motivos que llevan a un colegio a tomar estas decisiones?

Todavía me lo sigo preguntando. Si el motivo es que todos los niños coman lo mismo, ¿Por qué elegir galletas TODOS LOS DÍAS? Puestos a elegir una sola opción, ¿Por qué no elegir frutas? No vale decir que a los niños no les gusta la fruta. Porque es mentira. Y además, si fuera el caso, dando galletas tampoco se ayudaría a que les acabe gustando.

Y si es por comodidad, ¿Qué es más importante? ¿La comodidad del colegio o dar una alimentación saludable a los más pequeños? ¿Es más fácil darles galletas que ayudarles a pelar la fruta? Seguro. ¿Pero qué les estamos enseñando? ¿La ley del mínimo esfuerzo? ¿No se solucionaría esto dejando que los niños lleven la fruta ya pelada y cortada desde casa? O que lo hagan ellos si ya han aprendido. Un plátano, una mandarina… son frutas fáciles de pelar por los más peques.

¿Qué podemos hacer los padres en estos casos?

No tengo yo la fórmula infalible, pero lo que sí tengo claro es que, si no estamos de acuerdo con esto, lo que no tenemos que hacer es quedarnos callados y parados.

Pongo de ejemplo mi caso, con el colegio donde está mi peque, aunque nunca he tenido ningún problema en este aspecto, tienen también una especie de calendario para que todos los niños lleven más o menos lo mismo. Que no me parece mal, porque normalmente se hace para que más o menos lleven algo variado y no todos los días lo mismo. Os dejo el calendario, y lo que yo le mando en su fiambrera:

  • Lunes –> Bocadillo –> Le mando bocadillo + fruta.
  • Martes –> Fruta –> Le mando fruta.
  • Miércoles –> Galletas y lácteo –> Le mando tortitas caseras + fruta.
  • Jueves –> Bocadillo –> Le mando bocadillo + fruta.
  • Viernes –> Libre –> Le mando bocadillo o tortitas caseras + fruta.

Este calendario se podría interpretar como que sólo hay un día de fruta, pero en mi caso no me lo he tomado así. En ningún momento me han dicho nada por no mandarle galletas, o por mandarle algo de fruta todos los días. Así que mi primer consejo es que si tenéis la opción de mandarle el almuerzo desde casa, no tengáis “miedo” de mandarle algo diferente, o mandarle siempre algo de fruta acompañando a lo que toque ese día. El día que toque galletas, también podéis cambiar si queréis por tortitas caseras o galletas caseras. Si necesitáis ideas, podéis echar un vistazo aquí en el blog, donde he ido compartiendo algunos de los desayunos de mi peque para el cole.

Si vuestro cole es de los que optan por el tema de las galletas “obligatorias”, podéis intentar cambiarlo:

  1. Buscar apoyo en otros padres. Cuantos más os unáis, mejor.
  2. Habladlo con el maestro o maestra. Mostrad vuestro descontento con esta medida.
  3. Si no funciona, escribid una carta a la dirección del centro.
  4. Si no funciona, hablad con el AMPA.
  5. Si no funciona, recoged firmas y hablad con inspección educativa.

Os animo al menos a que lo intentéis y no os deis por vencidos. Espero que este post os ayude a conseguirlo.

Aprovecho para dar las gracias a las personas que se han puesto en contacto conmigo para contribuir a dar ideas sobre qué hacer. Si crees que tienes algo que aportar a este tema, y que pueda ayudar a los padres en estos casos, déjame un mensaje. Iré actualizando el post si es necesario 🙂

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